Esta
antigua urbe maya se localiza a 50 kilómetro al sureste de la ciudad
de Campeche. Puede llegarse por las carreteras federales 180 y 261;
desde Champotón vía Haltuchén o desde Campeche a través de Chiná;
si se viene del sur de Yucatán, habrá que desviarse en Cayal.
Vocablo de origen maya yucateco, podría aludir a los itzáes. Itzá
es un patronímico maya que se hizo extensivo a varios grupos putunes
o chontales oriundos del suroeste de Campeche, que desarrollaron
un próspero emporio comercial del 900 al 1200 de nuestra era a través
de ríos, lagunas y la costa occidental de la península.
En
tal caso Edzná significaría “Casa de los Itzáes”. Otra posibilidad
es que Edzná signifique “Casa del eco”. De hecho, tal fenómeno acústico
se da entre los principales edificios del sitio.
Una tercera acepción sería “Casa de los gestos”, por el mascarón
de estuco que se dice existió en la crestería del edificio más alto
de la zona.
La distribución errática de las lluvias y las inundaciones de diversos
sectores del valle llevaron a construir un amplio sistema hidráulico
conformado por una extensa red de canales, cisternas, aguadas y
numerosos chultunes o depósitos subterráneos que permitía, a la
vez, almacenar y conducir el agua de lluvia y desechar la sobrante.
Las
evidencias más antiguas de la presencia humana en Edzná son fragmentos
de cerámica fechados en el año 400 a.C. Una modesta comunidad de
agricultores se transformó a través del tiempo, en una sociedad
más compleja y mejor organizada. Ello permitió la construcción de
obras monumentales como un sistema hidráulico de trece grandes canales,
31 complementarios y 84 depósitos que captaban las precipitaciones
pluviales, lo que les permitió aprovechar el agua para consumo,
riego agrícola y mantenimiento de los inmuebles. Otras obras de
gran importancia son los complejos arquitectónicos que caracterizan
el sitio.
A principios de nuestra era, lo mayas de Edzná instituyeron un gobierno
centralizado que legitimó su poder político en base a la supuesta
relación de los dirigentes con las deidades. La diferenciación social,
el desarrollo de las artes, oficios y el intercambio a gran distancia
permitió la concentración de bienes y de servicios en manos de una
nobleza o clase dirigente.
Las
primeras construcciones de Edzná fueron hechas con grandes bloques
burdamente labrados y recubiertos mediante un grueso aplanado de
estuco que luego era pintado preferentemente de rojo. La decoración
de muchas fachadas se hacía de mascarones, símbolos y personajes
logrados en estuco modelado y pintados en varios colores. Todos
esos elementos han sido considerados como característicos del estilo
Petén.
Paralelamente al desarrollo de Edzná, en la región norte de lo que
es hoy Tabasco y el suroeste de Campeche, prosperaba otro grupo
maya, el de los chontales o putunes. Esta etnia mantenía frecuente
contacto con los pueblos de la costa central del Golfo y con los
mayas peninsulares; su habilidad para navegar y comerciar a lo largo
del litoral, les llevó a adquirir el dominio económico y político
de nuevos territorios.
La presencia y el arraigo de los putunes en Edzná conllevó fuertes
cambios, los más evidentes fueron la ruptura en los sistemas constructivos,
en las formas y espacios arquitectónicos. Los inmuebles Petén se
desmantelaron parcialmente y las nuevas construcciones se hicieron
con un mejor uso de la mampostería, creando sillares especializados,
cada vez mejor cortados y cubriendo espacios más amplios. Importantes
aportes fueron las columnas monolíticas o de tambores, así como
piezas decorativas para los frisos, entre las que resaltan cilindros
lisos, los tamborcillos con atadura o sillares con motivos en relieve.
La arquitectura Puuc había llegado a Edzná.
Los
últimos siglos de vida precolombina de Edzná fueron de una gradual
pérdida de poder político y económico. Cesó la gran actividad constructiva,
dejaron de labrarse estelas y los edificios ya no recibieron mantenimiento.
Es posible que hayan ocurrido importantes desórdenes sociales que
aunados a problemas ambientales afectaron la productividad agrícola.
A lo anterior podría agregarse el surgimiento de otras unidades
políticas con mayor fuerza y la creación de nuevas rutas en las
que Edzná no participará.
Entre los años 1200 y 1400 se desmantelaron algunos edificios y
se erigieron otros de menores dimensiones, mala calidad y aprovechando
los materiales de construcciones previas. Algunas zonas, en especial
los santuarios de los edificios más elevados, fueron visitados para
efectuar ceremonias y depositar incensarios de forma humana. El
registro arqueológico indica que alrededor de 1450 Edzná fue envuelta
por el verdor de la selva.
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